AMOR Y HUMOR PARA RUSIA Y DESDE RUSIA

A Moscú sin Kaláshnikov de Daniel Utrilla Vizmanos
«Mi destino son las letras»
León Tolstói

Rusia y su pueblo son especiales, misteriosos e intrigantes. La historia de un país que se ha construido entre paisajes nevados, pasión y valentía, habita numerosas páginas de la historia universal; querer conocer su historia es también adentrarse en la literatura porque la sociedad que busca el sentido del mundo en la sudbá [destino] son también personajes y tópicos inagotables en las obras de Pushkin, Tolstói, Dostoyevski, Chéjov, Gógol, etc. Para conocer a Rusia es preciso explorar el entramado de su alma.
Imaginarse en un tren con destino a la finca del conde Tolstói y pasear por el bosque de abedules, o el deleite de asomarse a contemplar una nevada y tomar un abrigo para salir a caminar por Moscú tapizada de color blanco y darse cuenta que el imaginario que se tiene de Rusia antes y después del estruendo que causó el deshielo del mundo bipolar se desdibuja. Esa es la sensación que se tiene cuando se lee A Moscú sin Kaláshnikov.

     Daniel Utrilla, con un sentir y estilo ameno nos da noticia de lo que ha ocurrido en la historia y presente de la más grande ex república soviética y lo que oculta su capital a los extranjeros, la ciudad que el imperio zarista y el régimen socialista transformaron, que la perestroika junto con Yeltsin acabaron por desamparar y que a principios de este siglo se reposicionó ante el mundo. ¿Cómo ha sido el destino de Rusia? ¿Cómo vive su gente? ¿En qué creen?
Daniel evoca a los grandes autores rusos para regalarnos con sus recuerdos de tierna infancia y adolescencia, llenos de color blanco merengue, el inicio de su historia en Moscú. La emoción de aquel niño por la estética rusa y por saber qué se encontraba allende la cortina de hierro fue la semilla de una vocación que lo llevaría tiempo después a descubrir el idioma de Tosltói y Nabokov, a cubrir el proceso electoral en el que Vladimir Putin ganó la presidencia en el año 2000, con tal fortuna que durante ese verano recibió el cargo de corresponsal para Rusia y el espacio postsoviético. Así, un día de julio despegó de España para aterrizar en el país que transformaría Putin. Desde ese momento, sus vivencias se balancearon entre el oficio del periodista y el amor por la tierra de zares.

      “Yo aún no podía creer que sería testigo directo de noticias, de transformaciones de calado y de tragedias que han marcado la entrada en el siglo XXI de Rusia…”


       A Moscú sin Kaláshnikov logra inquietar desde el índice; es un viaje de recuerdos, crónicas, pasajes y paisajes literarios que al mismo tiempo se transforman en un singular itinerario para conocer desde otra forma la ciudad donde Napoleón perdió el gorro. Utrillov cuenta de su admiración por la obra de Tolstói que lo lleva siempre a Yásnaia Poliana, que fue Gogol por algunos instantes en un escenario, o cuando al ser víctima de una emvodkada platicó con Vladimir, del gusto por conversar y comer shproti con veteranos de la Gran Guerra Patria, de la entrevista al presidente Putin y de tantos personajes y lugares que han dado vida a la historia rusa. Así, al delinear cada una de sus anécdotas logra a través de juegos de palabras que no se pueda ocultar una sonrisa y por supuesto la risa.

       Es así como en la lectura, el humor desempeña un papel importante, el choque cultural que se presenta para un extranjero al descubrir en los habitantes de Moscú sus costumbres y tradiciones, debe verse con humor. De este modo, el autor tomó como un desafío desenmascarar clichés que predominan en occidente sobre la sociedad y cultura rusa para presentar al país más grande del mundo desde una forma amable y explicar que existen dos Rusias, la real y la imaginaria en un paisaje donde la temperatura suele rondar hasta -25°

        “… creo que he encontrado la clave del misterio: conciliar la Rusia imaginaria y la Rusia real. Para mí las dos son igual de importantes, y cuando falla la segunda, me voy unos días a Yásnaia Poliana, la finca de Tolstói que es uno de los pocos lugares donde ambas Rusias coinciden y se funden en el espacio y el tiempo con la nieve como elemento aglutinador.” (p.325)

        También es un una lectura acerca del oficio del periodismo. Daniel relata cómo es que en medio de su amplia oficina de 17 millones de km2 y con vistas a Eurasia, vivió el fin de la era dorada del periodismo, aquel oficio que lo llevó a descubrir el país de los extremos, el lugar que donde menos se espera salta lo imposible y así lo real y los ficticio se unen para provocar sorpresas ante la mirada de un extranjero, como le ocurrió al escritor y periodista Gabriel García Márquez cuando llegó a Moscú en 1957 y cuyo legado en el autor es mencionado también a lo largo de esta historia.
Editado por Libros del K.O., A Moscú sin Kaláshnikov. Una Crónica sentimental de la Rusia de Putin envuelta en papel de periódico, es un saludo al pueblo ruso, una invitación para descubrir a este país a través de pasajes literarios, históricos y geográficos bajo una noción distinta: la no occidental, y la narrativa que lo describe confirma que en tren hacia Moscú o en chástnik [taxi] por Moscú pero sin el Kaláshnikov es como uno puede acercarse a comprender una pasión tan grande, del mismo tamaño o quizá mayor por la nación que asomó en el horizonte europeo del siglo XVIII.

Daniel Utrilla Vizmanos. (2013). A Moscú sin Kaláshnikov. Una crónica sentimental de la Rusia de Putin envuelta en papel de periódico. Madrid, España: Libros del K.O.

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