Relatos de la guerra y la paz

El Zar Nicolás I había declarado la guerra al Imperio Otomano, la causa: impedir la expansión del Imperio ruso hacia la desembocadura del Danubio. El conflicto movió los intereses de las otras potencias: Francia, Inglaterra, Cerdeña y más tarde Piamonte, gobernada por Cavour, se unieron a Turquía en la guerra contra Rusia. Después de varios meses de lucha, los ejércitos aliados fueron abatidos en Tracia y Macedonia además de haber sido diezmados por el cólera.

     Para salvar el honor de las armas aliadas se resolvió entonces, y sin otra causa, poner sitio a la ciudad de Sevastópol sede de la flota rusa del Mar Negro en la península de Crimea. El príncipe Menshikov, en un gesto heroico, hundió su propia escuadra para bloquear la entrada al puerto y se retiró a la parte noreste de la ciudad encargando la defensa de la plaza a los marineros. Y es ahí donde empezó la gesta que se llamó el sitio de Sevastópol. Los defensores se batían con denuedo y sus sufrimientos fueron indecibles durante casi 350 días.

     Lev Nikoláievich Tolstói, con el grado de alférez, fue testigo y participó en la defensa de Sevastópol desde noviembre de 1854 hasta septiembre de 1855. Con su trasladado al famoso cuarto bastión observó el final del sitio cuando las últimas tropas rusas se vieron obligadas a abandonar la ciudad. Las ideas del joven Tolstoi sobre los acontecimientos de la guerra de Crimea, los problemas fundamentales de la época, la sociedad rusa, y al mismo tiempo el entusiasmo patriótico, valor y abnegación de los defensores condujo más tarde a la publicación de: Relatos de Sevastópol.

“Ya anochece. El sol, justo antes del ocaso, sale de detrás de las nubes grises que cubren el cielo y, de repente, con luz purpuréa, ilumina las nubes lilas, el mar verdoso cubierto de barcos y botes, agitado por una constante y amplia marejada, los blancos edificios de la ciudad y a la gente que avanza por la calle. Por el agua el son de un antiguo vals, y el ruido de los disparos desde los bastiones, que hace de una extraña segunda voz.”

     Relatos de Sevastópol es una serie de tres historias cortas escritas entre diciembre de 1854 y mayo y agosto de 1855. Cada una se presentó como una obra independiente, pero juntas conforman una troyka en la que Tolstói se desarma, pierde, encuentra y se arma para mostrar la imagen realista de lo que acontece en el puerto. Escribió primero <<Sevastópol en el mes de diciembre>> luego <<Sevastópol en el mes de mayo>> y finalmente <<Sevastópol en agosto de 1855>>. Todo, en esas narraciones, describe la brutalidad de las batallas, el comportamiento de los ejércitos y revela la compleja relación entre el ser humano y el estado poco natural que determina la guerra.

     La historia de los soldados, marineros y oficiales de Sevastópol golpea al imaginar su vida bajo un régimen atrasado en el desarrollo industrial, contrario a esa situación, el patriotismo, coraje y la voluntad por soportar los peligros y privaciones en cada batalla. En cada palabra se percibe el dolor y sufrimiento de los habitantes y soldados que al mismo tiempo protestaban contra la guerra que estalló el curso normal de sus vidas y revela lo profundo y fundamental del carácter nacional ruso.

“… La gente no acepta esas terribles condiciones por un título, una cruz o una serie de amenazas: tiene que haber otra razón, sublime e inductora. Y esa razón es un sentimiento rara vez manifestado, debido al pudor del pueblo ruso, pero que se oculta en el fondo de cada alma: el amor a la patria…”

Sevastópol describe las causas de la derrota de Rusia en la guerra de Crimea no solo como un significado histórico. La vida de Tolstói, a través, primero, de tres años de servicio en el Cáucaso y luego de la comprensión de los horrores de las batallas, es una de las etapas más importantes en el desarrollo del escritor. El resultado de esa experiencia fue el inicio de su propia idea sobre el fenómeno de la guerra y de la realidad rusa que le permitió perfeccionar una concepción ideológica y artística. Los relatos de Sevastópol, le dio las claves para la construcción de la mayor novela que escribiría más tarde: Guerra y Paz.

“En Sevastópol no me convertí en un general de las armas, sino de las letras.”
Lev. N. Tolstói

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