Entrevista a Irina Dashkina

Escribir sobre los viajes de otro es hacer un viaje propio y siempre he pensado que, para acercarse a conocer un país, antes de valerse de inmensos mapas, complejas estadísticas y discursos, hay que leer a sus escritores y acercarse a platicar con su gente. Esa inquietud por conocer el mundo, en especial Latinoamérica, llevó a Irina Dashkina a interesarse por México, Cuba y el Caribe. El programa de intercambio estudiantil entre la Universidad Estatal de Moscú y la Universidad Nacional de México la envió por un semestre a la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM. Platiqué con mi colega rusa acerca de cómo ha hecho propia la experiencia de una nueva cultura.

¿Qué te motivo para querer estudiar la región latinoamericana?

       Desde el segundo año de la carrera empezó mi curiosidad por Latinoamérica, siempre me ha gustado lo relacionado a la naturaleza y las culturas que son diferentes a lo que tradicionalmente se estudia en RRII, de hecho, antes de pensar en esta región, mi objetivo era África. Y sí, fue desde ese segundo año escolar en el que hice mi primer trabajo acerca de la relación Rusia-Nicaragua además de realizar mis primeras prácticas en la embajada de ese país. En el tercer año me dediqué a estudiar la relación Rusia- México y Rusia- Cuba y me pareció de lo más interesante. En el último año realice nuevamente prácticas en el área para América Central del Ministerio de Asuntos Exteriores de la Federación Rusa. Al finalizar la carrera, llegó el momento para decidir el tema de investigación a trabajar y yo aún tenía la duda entre Latinoamérica o África, aunque mi conocimiento por Cuba, México y el Caribe ya estaba más consolidado por los trabajos que presenté durante la licenciatura.

¿Imaginaste que vendrías a estudiar a México, cuál fue el proceso por el que llegaste aquí?

       Al finalizar la carrera, como te comentaba, y que no decidía el tema de investigación, un compañero me hablo de un investigador de la MGU que se ha dedicado a estudiar diversos temas de la región latinoamericana y también de África. Cuando me presenté con el Doctor Arthur para preguntarle si podía guiarme en mi inquietud por aprender sobre África, él me dijo que sería difícil porque ya no estaba muy relacionado con el tema, así que me decidí por Latinoamérica y así conformé mi tema sobre la relación entre Rusia-América Central y el Caribe. Tengo un amigo que investiga la región sudamericana y nos emociona platicar acerca de los países que estudiamos. Luego, con la inquietud por seguir con Latinoamérica, inicié mi trabajo como asistente de investigación en la Universidad, entré a la aspirantura y tuve la oportunidad de optar por una beca para estudiar en México porque creo que en su Universidad puedo informarme mejor para trabajar mi tesis.

¿Del tiempo que llevas aquí, qué te ha gustado más?

       Me ha impactado la naturaleza porque a donde quiera que volteo, sobre todo en la provincia, digo woow! En los viajes que he hecho por México he podido distinguir muchos lugares del mundo. Hace poco estuve en San Luis Potosí y conocí un lugar llamado Tamasopo que de inmediato me llevó a pensar que estaba en el sudeste asiático. Me emocioné al llegar a Guanajuato porque al andar por sus calles parecía que caminaba por España. Al conocer Valle de Bravo imaginé Sochi en el Cáucaso. El primer lugar que visité fue Tehuacán en Puebla, después fui a Oaxaca a Hierve el Agua y Monte Albán, en semana santa regresé para conocer las playas de Huatulco. Cada fin de semana lo dedico para salir a alguna parte de la provincia; ya estuve en Cuernavaca, Taxco y Acapulco, también en Pachuca y Teotihuacán. Tengo pensado ir a Jalisco para visitar Puerto Vallarta y Guadalajara; también, si hay posibilidad, llegar a la Riviera Maya en el verano.

modelo 1

¿De dónde nace el gusto por Latinoamérica, qué te emociona de esta parte del mundo?

       Latinoamérica y México me recuerdan el sur de Rusia, como Sochi y Abjazia, lugares que me gustan mucho porque hay montañas, valles y cascadas. Hace algunos años participé como estudiante voluntaria en el Foro Mundial Dialogo de Civilizaciones y conocí Grecia, también estuve en España porque fue en Salamanca donde hice un curso de idioma español. México es el primer país que visito en el continente americano y es aquí donde he decidido que quiero viajar por la región, aunque creo que una vida no me bastaría para conocer todos los lugares que deseo.

¿Regresarás a Latinoamérica?

       Sí, el próximo año tengo el proyecto para ir a Nueva Zelanda, pero regresaré a México y trabajaré mi tesis en la UNAM. Para el verano pienso ir a Costa Rica, Colombia, Perú, quizá algún lugar más, porque conocí amigos sudamericanos con quienes me he llevado muy bien y he viajado. En el futuro pretendo ingresar al servicio exterior ruso y pedir una misión para algún país de aquí. Quiero trabajar y vivir en Latinoamérica.

¿Hay similitudes entre México y Rusia, qué te llevas de este país?

       México y Rusia son diferentes, pero si encuentro una similitud y es en los momentos donde se trata de resolver alguna dificultad; cuando un ruso se enfrenta a algún problema busca por diversos modos la forma para solucionarlo y he visto que los mexicanos también. Creo que los mexicanos como los rusos son muy ‘inventivos’ para ese tipo de situaciones. Algo que me ha gustado es que los mexicanos te integran e invitan a convivir y a conocer su país. Lo que me ha parecido raro es la forma en que me miran porque soy rubia y de ojos verdes, hay veces que me siento como si fuera pieza de museo ¿por qué?, tampoco entiendo el significado de la palabra ‘ahorita’ pienso que es como posponer el futuro. Ahora recuerdo una lectura que hice de Montesquieu sobre la influencia del clima y las latitudes en el comportamiento del ser humano y pienso que a diferencia de los rusos los mexicanos son más abiertos, por ejemplo, cuando me he acercado a preguntar cómo llego a algún lugar aparte de indicarme me ofrecen ayuda para llevarme; no sé si así sea toda la gente en Latinoamérica, pero la hospitalidad de los mexicanos te hace sentir como si estuvieras en casa.

rotate

 

       Si Tolstói alguna vez dijo que el secreto de lo universal está en lo local, Irina parece decirnos que encontró su ser internacionalista en su pasión por la naturaleza, colores y parajes latinoamericanos. Por supuesto, cada quien guarda una apreciación al viajar y a ella en México se le reveló el mundo. En este verano, antes de llegar a Cuba y Nicaragua, conoció la Riviera Maya además de ir a Chiapas y Campeche. Seguramente regresará a Moscú enriquecida por tanto tesoro descubierto para sí misma.

ImprimirCorreo electrónico