Lo verdaderamente crudo del precio internacional del... ¿crudo?

El espíritu optimista que acompañó la promulgación de la Reforma Energética a finales de 2013 tuvo muy poco tiempo de efervescencia. El contexto internacional pronto acalló las voces de júbilo y regocijo, de tal forma que éstas fueron sustituidas por miradas atónitas que comenzaron a centrar su preocupación en el comportamiento a la baja del precio internacional del petróleo, el cual de manera muy similar a lo que sucede con los electrocardiogramas en los hospitales, se convirtió en el punto neurálgico de atención para empresarios, políticos, académicos y medios de comunicación.

     Y es que el precio del barril de petróleo ha sido desde la década de 1980 el principal indicador para monitorear el ritmo cardiaco de la industria de los hidrocarburos, de tal forma que su comportamiento ha llegado a tener un impacto elevado en la distribución de otros recursos al interior de la economía nacional. Pero esto no se queda aquí, ya que también ha alentado y justificado el despido de personal como parte de las estrategias empresariales para sobrevivir a las tempestades y la incertidumbre que una crisis del precio del petróleo de por sí conlleva.

     A propósito de esto, Masoud Movahed (investigador adscrito al área de Economía del Desarrollo de la Universidad de Nueva York) nos recuerda cómo en medio de una lógica de competencia empresarial, existe una dinámica obsesiva e inherente al capitalismo orientada hacia el aumento de la competitividad, en donde con tal de reducir la matriz de costos y permanecer dentro del juego económico, lo que menos importa para las fuerzas del mercado son por una parte los costos sociales, y por la otra aquellos ligados al medio ambiente.

     Por dar un ejemplo, desde enero de 2015 la compañía Schlumberger anunció el despido de 9,000 trabajadores, posteriormente en abril del mismo año esta cifra creció a 20,000, mientras que en enero de 2016 llegó a 34 mil (25% de su fuerza de trabajo global). Aunque no existe precisión en cuanto a los puntos geográficos donde tuvieron efecto dichos despidos, es evidente la incapacidad del mercado presente y futura por absorber este flujo laboral, el cual de manera similar a lo que ocurre cuando un paciente sufre una hemorragia, terminar por ser expulsado de la estructura corpórea a la cual nutrió y sobre la que tuvo un sentido de pertenencia.

     Hoy en día, los miles de ex trabajadores de empresas petroleras y contratistas padecen con desilusión la expulsión de este circuito económico que por muchos años les permitió experimentar un estilo de vida personal y familiar de estatus social. Aunque el precio del barril se recupere en 2017, 2018 o 20¿?... las pérdidas y sacrificios financieros que a nivel individual hoy en día estos desempleados están haciendo con tal de sobrevivir no podrán ser subsanados.

ImprimirCorreo electrónico