¿Para qué un día Internacional de la Niña?

Por Nancy Hernández Martínez

El pasado 11 de octubre fue el día Internacional de la Niña. Para un gran número de personas este tipo de conmemoraciones pasan desapercibidas –y peor aún si caen en domingo. Pero ¿por qué existe un día de la Niña? y ¿por qué hablar de esto? Primero, porque al igual que ocurre con muchos otros temas, es una oportunidad de visibilizar (en un día) algo de lo que poco se habla y hacer que la gente hable de ello, aunque creo que no se tiene el impacto que se desearía. Sin embargo, el objetivo de conmemorar este día es promover los derechos humanos de las niñas y señalar las diferentes problemáticas que enfrentan en esta etapa del desarrollo: pobreza, violencia, discriminación, desigualdades, abusos, tan sólo por mencionar algunas.

     Conmemorar un día así es también una oportunidad para evidenciar los grandes pendientes y rezagos de los Estados para el cumplimiento de los derechos de las niñas. De hecho, no quiero dejar de mencionar que el tema de la niñez es uno de los grandes pendientes en muchos países y por supuesto en el nuestro; donde pareciera que niñas y niños están en el olvido cuando las necesidades son diversas y cambiantes. En este sentido, más que una conmemoración considero que es un llamado a los gobiernos, organizaciones y sociedad en su conjunto, porque las situaciones que viven hoy las niñas tendrán consecuencias en el futuro, no sólo a nivel individual, sino social. Se trata de una etapa trascendental, clave para interrumpir la transmisión intergeneracional de esas desigualdades y desventajas.

     Que sea un día internacional también nos acerca a conocer y ser conscientes de otras realidades y otras formas o variaciones en que los derechos de las niñas son violentados. Por ejemplo, prácticas como la ablación o mutilación genital femenina (MGF), la cual puede parecernos algo distante y ajeno, pero que en realidad no lo es; ya que el trasfondo de esa práctica es la idea de ver a las mujeres como propiedad de alguien, como objetos que pueden ser utilizados y desechados. Se trata de una medida de control sexual que pone en riesgo la salud de las niñas y que tiene graves consecuencias en su vida sexual y reproductiva. Pero además, también las daña emocional, psicológica y socialmente.

     Veamos algunas cifras de la situación de las niñas a nivel internacional, que si bien no lo son todo, pues muchos temas quedan fuera de las estadísticas, sí pueden aproximarnos un poco a la realidad. De acuerdo con UNICEF cada 10 minutos en algún lugar del mundo una adolescente muere como resultado de la violencia. A escala mundial, más de 700 millones de mujeres se casaron siendo niñas (menores de 18 años de edad); de ellas, una de cada tres se casó antes de cumplir 15 años. Cerca del 19 por ciento de las mujeres jóvenes en países en desarrollo se embarazan antes de los 18 años. En el tema educativo según la UNESCO, de los 774 millones de personas analfabetas que hay en el mundo dos tercios son mujeres. Por otra parte, las mujeres en general, pero las niñas en particular, son más susceptibles a ser víctimas de trata de personas en sus diversas modalidades.

     Y en México ¿qué pasa? En primer lugar es necesario señalar que hay una carencia de estadísticas que den cuenta de la situación de las niñas, y las que existen no son actualizadas constantemente. A pesar de ello, entre los principales problemas que se pueden señalar están: la pobreza, la deserción escolar, el embarazo adolescente y la violencia. Entre la información disponible encontramos que: el 50.2 por ciento de las niñas viven en pobreza extrema (CONEVAL, 2010: 50); 4 de cada 10 mujeres ha experimentado directamente violencia física en su familia de origen (ENDIREH, 2011); el maltrato infantil es mayor en las niñas y se asocia con la violencia física y psicológica principalmente (UNICEF); cerca del 24% de las mujeres indígenas se casaron antes de los 18 años de edad y; el embarazo adolescente ha ido en aumento en los últimos diez años (la tasa de fecundidad en adolescentes pasó de 69.2 en el año 2009 a 77.0 en 2014 de acuerdo con lo encontrado en la ENADID 2014).

     Sobre este último dato me detengo para señalar que el embarazo adolescente representa no sólo riesgos para la salud de las niñas, sino que también conlleva a la deserción escolar (en el caso de las niñas que se encontraban estudiando) y con ello se reducen sus oportunidades de desarrollo. Asimismo, sobre este tema quiero resaltar también un aspecto del que poco se habla, los embarazos adolescentes no sólo obedecen a una deficiente educación sexual y al no uso de métodos anticonceptivos. Muchos de esos embarazos son consecuencia del abuso sexual, ese problema poco atendido y muchas veces es cometido por miembros de las familias y queda impune. Se sabe que la violencia contra las mujeres es poco denunciada, entonces imaginemos qué se puede esperar de la violencia que se comete contra las niñas y más aún si no cuentan con información.

     Son diversos tipos de violencia los que se viven en la infancia y también cambian dependiendo del contexto en el que se vive. En los últimos años, a raíz de la crisis de inseguridad que se vive en México, llamó mi atención comenzar a ver en diversas notas periodísticas –que empezaron a ser recurrentes- que muchos de los habitantes de las zonas más afectadas, especialmente las madres de familia, señalaban que las niñas dejaban de ir a la escuela. No sólo por el riesgo que implicaba trasladarse, sino también porque muchas habían sido secuestradas y/o abusadas sexualmente. Señalo esto porque es un ejemplo más de esas circunstancias que afectan a las niñas, en el caso de los niños ha sido de otra forma, pero al final también afectados.

     Como lo mencioné al inicio, lo que vivan las niñas hoy tendrá consecuencias en su vida adulta. Por ello generar mejores condiciones para su desarrollo es un reto que se suma a los muchos que tenemos. Las niñas y niños no pueden seguir siendo ignorados. No es suficiente conmemorar un día, pero puede ser una contribución para llamar la atención sobre un asunto muy importante.

Fuentes consultadas:
  • CONEVAL-UNICEF (2010), Pobreza y derechos sociales de niñas, niños y adolescentes en México, 2008-2010. México.
  • INEGI, Encuesta Nacional de Dinámica Demográfica (ENADID) de 2014.
  • INEGI, Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) 2011.
  • UNESCO (http://en.unesco.org)
  • UNICEF (www.unicef.org/mexico)

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