Descripción del blog

En Carta al humanismo, Martin Heidegger refiere una historia extraordinaria sobre Heráclito. Cuando unos visitantes acudieron al encuentro del filósofo presocrático esperando hallarlo sumido en ejercicio filosófico de claustro, se sorprenden al encontrarlo calentándose junto a un horno. Al percatarse de su presencia, Heráclito les dijo: “También aquí habitan dioses”. El visitante atento del Museo de Louvre encuentra un relieve escultórico de Pierre Puget, “Alexandre et Diogène”. La escena evoca la ocasión en la que Diógenes pidió a Alejandro “quitarse para que no tapar la luz del sol”. Por su parte, Heidegger, tras haber publicado Sein und Zeit, una de las primeras cosas que hizo fue regalar sendos ejemplares a los aldeanos de Todtnauberg, pequeña población germana en el corazón de la Selva Negra donde se ubica la cabaña del pensador. Cuando preguntaron a los campesinos qué opinaban del libro, estos respondieron: “Intentamos leerlo, pero la verdad no entendimos nada”. Era precisamente esta sencillez y honestidad que el filósofo apreciaba de aquellos pobladores. Este blog se inscribe en esa tradición y busca extraer reflexiones filosóficas de sucesos cotidianos: en ocasiones vitales para la esfera pública; en otras, chuscos a lo más. Como en las tertulias de Miguel de Unamuno en el Café Novelty de Salamanca, en las reuniones informales comandadas por Altiero Spinelli en el Au Crocodile de la rue de l'Outre en Estrasburgo, en las disertaciones de los Contemporáneos en el Café París, en las sobremesas de Ettore Scola y los maestros de la vieja escuela en la Trattoria Otello alla Concordia o en las conversaciones en las islas de Ciudad Universitaria, la charla será amena y lejos de pretensiones teóricas.

Acerca del autor

Mexicano del territorio de la Mancha; germanófilo de cepa; cinéfilo empedernido; nostálgico incurable y ferviente defensor de las ciudades a escala humana, las cartas de puño y letra y los “monstruosos” subsidios al servicio postal y a los trenes de pasajeros: garantes de momentos estelares de la humanidad. En futbol, escuela lavolpista y, como Théophile Gautier, pienso que “lo verdaderamente bello no sirve para nada”. Maestro en Ciencia Política y Filosofía por la Ruprecht-Karls-Universität Heidelberg. Convencido de que la reflexión intelectual no tiene por qué reducirse a contar historias sobre asuntos obvios para, después, buscar evidencia ad-hoc que trivialmente apoye esas hipótesis. Caminante de ciudades como Alejo Carpentier, Jep Gambardella o Artemio del Valle Arizpe. Vacacionista en la Zúrich de Thomas Mann, el Lauffen am Neckar de Hölderlin, el Messkirch de Heidegger, el Berlín de Fritz Lang o el Salzburgo de Von Karajan. Fascinación por fenómenos inaccesibles para los fueros de la razón como el poder, la crueldad, el éxtasis religioso o el erotismo. (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.)