El archisílabo nuestro de cada día

Pasan los años y sigo sin entender por qué a José Antonio Me-a-de, secretario de Desarrollo Social (cacofonía gratis, otra vez), casi todo mundo le pronuncia su apellido como si fuera descendiente de la gran antropóloga Margaret Mead, o del pensador que más y mejor trabajó en el interaccionismo simbólico: George Herbert Mead. Da igual si se trata de intelectuales, periodistas, políticos: hasta ahora no recuerdo a nadie que reconozca las tres sílabas de un apelativo no necesitado de suprimir su última letra, cuando antes la segunda y la tercera forman una “i” absurda.

     Realizando un símil capaz de poner en perspectiva el desparpajo fonético, en el centro de la capital mexicana hay un lugar muy frecuentado por quienes gustan del comercio informalmente establecido, o de la “fayuca”, ya sin oxímoron. Se trata de la Plaza Meave, jamás sincopada, según mi memoria auditiva, como Plaza Miv.

     Recuérdese también a la cantante Fernanda Meade, quien integró el original trío Pandora, luego se lanzó de solista (con escaso éxito) para terminar de vuelta con las hermanas Isabel y María Teresa (Maite) Lascurain. ¿Y eso qué?, se preguntarán quienes miren esto. Pues les invito a que busquen videos en la Internet, prestando atención a cómo era presentada la fugaz estrellita pop, una de tantas one-hit wonders (así motejadas en el mundo anglófono), en virtud de haber logrado colocar, en la preferencia del público, una o dos canciones sumamente exitosas, desapareciendo después del firmamento musical, o reciclándose.

     A propósito de reciclaje, de tanto practicarlo, el secretario Meade, a pasos gigantes, se está convirtiendo en un especialista, así sea con puros movimientos laterales. Ya fue el titular de Energía, de Hacienda, de Relaciones Exteriores y, desde 2015, tiene a su cargo el importante despacho donde se instrumenta buena parte de la política social del Estado mexicano (completada por las entidades federativas y los municipios).

     Si se trata de mostrar a Meade como versátil –y con cierta deferencia, no diciéndole “malabarista” o “camaleón”– la subsecretaria Vanessa Rubio no se rezaga: bien fácilmente se quitó de encima la política exterior, poniéndose de inmediato la interior, igual que su jefe inmediato.

     Es inquietante, o al menos curioso, que algunas palabras sean recortadas al pronunciarse, mientras otras, por el contrario, son estiradas cual ligas de hule. Sin ir muy atrás, apenas el 11 de noviembre de 2015, durante su comparecencia en un acto organizado por el Senado de la República para debatir el “apagón analógico” (que a gritos me pide su propia entrada, prometiendo hacerla tan pronto me sea posible), la misma funcionaria antes descrita usó, un par de veces cuando menos, el verbo “mandatar”. Concretamente, Rubio detalló la obligación legal de obsequiarles pantallas digitales a las familias empadronadas en algunos programas de la Secretaría de Desarrollo Social.

     Con respecto a los estiramientos, Álex Grijelmo así los analiza en La seducción de las palabras:

Los conceptos están en el fondo de las palabras; y […] se ven influidos por ellas: por su sonido especialmente. La forma de pronunciar un término influye en la percepción de su contenido.

Esa realidad ha llevado a muchos políticos a creer que alterando a su albedrío la forma de las palabras pueden también ejercer en igual medida la modificación de los conceptos. Y es mentira. Pero hay que admitir que la maniobra ejerce un gran poder de seducción entre los incautos.

El oficio de político parece llevar aparejada una búsqueda de las palabras propias de una supuesta cúpula social, a la vez que el desprecio por el lenguaje más natural, tal vez porque éste pertenece al pueblo y usarlo les presenta como integrantes de la base de la sociedad. Ya es conocida la propensión de los personajes públicos a estirar las palabras por esa creencia tan absurda y tan arraigada según la cual los términos con muchas sílabas resultan más prestigiosos. Buscan con ellos la seducción de los oyentes, que se quedan perplejos ante esa supuesta elevación de los conceptos, y quizá pensando que tales archísilabos esconden en sus fonemas añadidos un significado que ellos no alcanzan a abarcar.

     A continuación, ejemplificando las ideas citadas, vienen algunos archísilabos comunes en México y los demás países hispanohablantes. ¿Cómo se les detecta? Manteniendo bien aguzado el ojo, y aún más el oído. Pues bien:

Palabra comúnPalabra estiradaÁmbitos particulares del estiramiento (cuando los hay)
Abrir Aperturar Los bancos y demás negocios donde se ofrecen servicios financieros, entre los cuales ya no se abren (o se crean) cuentas de cheques, de ahorros, ni de inversión, sino que se “aperturan”, nada más.
Aclarar Esclarecer La procuración de justicia, buscando explicar cómo y por qué ocurrieron los casos que se investigan.
Almacenaje Almacenamiento
Camuflar Camuflajear
Cano Canoso
Causa Causal La procuración de justicia. Recuérdense las “causales” para el divorcio, o para anular elecciones de representantes populares (tan invocadas en 2006 y 2012). Las posibilidades del estiramiento en turno son tan variadas como ramas del derecho hay.
Completar Complementar
Concedido Concesionado Instancias del Estado, especialmente las que aplican la legislación sobre medios electrónicos. Considerando que el espectro radioeléctrico es finito y pertenece a la nación, quienes desean lucrar mediante un canal televisivo o una radiodifusora, deben obtener sus respectivos títulos y así formar parte de los medios “concesionados”1.
Concretar Concretizar
Contar Contabilizar
Culpa Culpabilidad La procuración de justicia, y con el propósito, en no pocas ocasiones, de “hacer culpable” a alguien: no por lo que haya hecho o dejado de hacer, sino en función de la procuración en sí, por tortuosa e inexpedita. La “culpabilidad” es una construcción institucional (incluso, por qué no, una destrucción desde lo institucional).
Cumplir Cumplimentar La procuración de justicia, especialmente cuando la idea es llevar a cabo las disposiciones judiciales.
Declaración Declaratoria Instancias del Estado. La Secretaría de Gobernación, en México, está facultada para hacer “declaratorias de emergencia”, sin las cuales no pueden recibir los recursos del Fondo Nacional de Desastres (y siguen las cacofonías) aquellos estados y municipios que han sufrido calamidades imputables a la naturaleza.
Delictivo Delincuencial Instancias del Estado, procuración de justicia y centros de investigación académica, sobre todo cuando se sostiene que la delincuencia no es una simple suma de hechos individuales, sino todo un comportamiento “socio-delincuencial”, con causas complejas y consecuencias lejanas de ser sencillas.
Dirigir Direccionar
Discreción Discrecionalidad
Duración Durabilidad
Ejercer Ejercitar Instancias del Estado y procuración de justicia, máxime cuando el Poder Judicial tiene que contar con el apoyo del Poder Ejecutivo para “ejercitar acción” contra quien la merezca.
Femicidio Feminicidio Al igual que con lo “cano” y lo “canoso”, con “camuflar” y “camuflajear”, en primera opción no aparece la palabra común, sino una que, a mi criterio, debería ser la común. Quizás, antes de mí, nadie había pensado en el “femicidio”, aun cuando existe el “homicidio” y no el “hominicidio”. Que hacía falta una noción útil para distinguir la subyugación femenina por motivos culturales, económicos, políticos y hasta religiosos, los cuales pueden derivar en muertes causadas, es algo que comparto; no así el estiramiento.
Fin Finalidad
Hábil Habilidoso La narración de encuentros deportivos, especialmente partidos de fútbol, en los cuales el estiramiento adviene para enaltecer a los buenos jugadores. Cosa curiosa: entre ellos no hay “fuertosos” (fuertes), menos aún “inteligentosos” (inteligentes).
Liberar Liberalizar Instancias del Estado, centros de investigación académica y organismos multilaterales (como el Fondo Monetario Internacional y la Organización Mundial de Comercio). El objetivo es exponer los beneficios que a la economía le reporta la eliminación de las barreras oficiales tanto a las importaciones como a las inversiones extranjeras, y, en general, la de toda regulación que no provenga del mercado mismo.
Mandar Mandatar Instancias del Estado y la política in extenso, donde ya es común escuchar, por ejemplo, que “la Constitución mandata” esto o aquello.
Método Metodología Centros de investigación académica, universidades y demás instituciones de educación superior, cuando les enseñan a sus alumnos cómo investigar. Verdad es que la “metodología” también ha encontrado un estatuto propio, siendo más que un acervo de métodos: bien se le puede considerar una reflexión epistemológica particular, incluso una ciencia del método2 .
Mover Movilizar Instancias del Estado, como la muy capitalina Secretaría de Movilidad, cuya aparición, durante el gobierno de Miguel Ángel Mancera, fue más bien una maniobra para “blanquear” a la otrora y corrompida Secretaría de Transportes y Vialidad. Si a quienes laboran en la “nueva” dependencia se les pide diferenciar “movimiento” de “movilidad”, lo más seguro es que no puedan; a lo mucho, según conjeturo, apelarán a lo específico de su instancia, o sea, la regulación del transporte público y privado.
Muerte Mortalidad Instancias del Estado, centros de investigación académica, universidades y demás instituciones de educación superior. Ha dejado de ser suficiente preguntar cuántas muertes hay en México y a qué se han debido, porque “lo de hoy” es investigar la mortalidad (cuantitativa y/o cualitativa). Me resulta curioso recordar que había otro estiramiento ya superado: la “mortandad”.
Normas Normatividad Instancias del Estado, algunas de las cuales ya hasta se han dividido en cuerpos más especializados: direcciones y/o subsecretarías de “normatividad”, reconociendo, tácitamente, que hay más de una norma para lo que se pretende normar (valga la redundancia). En algunos lugares, el estiramiento es menor, dejándolo en simple “normativa”.
Obligación Obligatoriedad Instancias del Estado, muy específicamente las que tienen facultades para exigirles algo a ciertos ciudadanos, como aquellos “obligatoriados” al servicio militar.
Partir Particionar Informática y demás profesiones concentradas en la tecnología, refiriéndose a las partidas (electrónicas, no materiales) que se les pueden hacer a los discos duros y demás dispositivos de almacenaje.
Peligro Peligrosidad La procuración de justicia, para la cual hasta se ha vuelto indispensable recluir, en penales de “máxima seguridad”, a los personajes más “peligrosados”.
Permitido Permisionado Instancias del Estado. Regresando a los medios electrónicos, las personas o asociaciones gustosas de operar radiodifusoras o televisoras sin fines de lucro, pueden hacerlo mediante permisos ad hoc. A grandes rasgos, así trabajan los medios públicos, también conocidos como “permisionados”.
Poder Poderío
Problema Problemática
Quebrar Quebrantar Instancias del Estado y procuración de justicia. Aquí será conveniente repasar la entrada sobre el rocambolesco sello de clausura. En un contexto algo más relacionado con las finanzas, mas no ajeno al Estado ni a la justicia, se recurre a lo impactante, a lo sonoro del vocablo “quebranto”, en vez de la tenue posibilidad de un “quiebre”. Claro, porque la primera posibilidad empata mejor con cuán grave es una ruina económica.
Representación Representatividad
Revisar Revisitar Centros de investigación académica, universidades y demás instituciones de educación superior, básicamente aquellas donde se enseñan las ciencias sociales, entre las cuales, incluso, se presenta al “revisionismo” como una corriente o escuela de pensamiento3.
Sanear Sanitizar Hospitales y centros de salud. También, como anécdota, ¡en el transporte público! Durante el primer semestre de 2009, cuando la epidemia de influenza A-H1N1, en los vagones del Metro de la Ciudad de México se colocaron letreros que decían: “este vagón ha sido sanitizado” (en realidad saneado, o, lo más correcto, desinfectado). Desde luego que con tantas personas atiborrando, a diario, los anaranjados trenes, la desinfección de cada uno, pues no pasa de ser vil agua de borrajas.
Señalar Señalizar
Síntomas Sintomatología Hospitales y centros de salud, pero, a diferencia de la metodología, no se puede hablar de una ciencia de los síntomas, ya que éstos no son causas ni, necesariamente, efectos, sino los que ayudan a relacionar las primeras con los segundos.
Suma Sumatoria
Tema Temática
Tipo Tipología
Todo Totalidad
Toque Tocamiento La procuración de justicia, “destacándose” la especializada en atender a mujeres que son víctimas de vivales que las manosean obscenamente.
Usar Utilizar
Violar Violentar Medios de comunicación amarillistas y no tanto, donde uno puede leer y/o escuchar expresiones como las siguientes: “personas violentadas en sus derechos”, “los ladrones violentaron las cerraduras del negocio”, etcétera.

     Verbos, sustantivos, adjetivos y hasta neologismos: todos son susceptibles de estirarse a conveniencia. La mejor comprobación empírica es muy fácil, consistiendo en prestar atención al habla de políticos, gobernantes y magistrados. ¿Los estiramientos son inicuos per se? No. Sólo que con ellos se forma una brecha, intangible también y cada vez más grande, entre quienes los usan y el resto de la sociedad. La comunicación política se hace más complicada, con emisores y receptores encapsulados en sus respectivos ámbitos lingüísticos, dificultando la retroalimentación. Yo, por lo menos, jamás he oído a alguien quejarse así: “tengo problemáticas económicas”, y sí, como resulta mucho más cotidiano, “tengo problemas económicos”. ¿Alguien conoce a un paterfamilias que revisite las tareas escolares de sus hijos? Cuando adviene un embarazo no deseado, da risa imaginar a la mujer obligatoriando al presunto padre a cumplimentarle (olvidando lo bien se movilizaban él y ella en la cama).

     Un último aspecto que no dejaré sin abordar, es el relativo a la academia. Reconociendo el riesgo de caer en una generalización tosca, aquélla, como la política, tampoco se ha resistido gran cosa a la ruptura con el lenguaje más natural, incluso presentable como el lenguaje más social. Tramando una tesis harto discutible, quienes practican las ciencias sociales se han separado de quienes no las practican para justificar la existencia misma de los saberes aludidos, que difícilmente probarían lo necesario de su existir si, nada más, reprodujesen las pautas lingüísticas de los fenómenos y de los entes analizados.

     Es así que bien he atestiguado el brote de nociones tales como: “letalidad”, “ruralidad”, “capitalidad”, “oriundez”, “abatimiento” y otras que, por lo menos, invitan a reflexionar sobre cuán lesiva o cuán redituable ha sido la separación entre lo estudiado y quienes lo estudian. Es relativamente fácil reconocer el medio rural, pero ¿qué decir sobre “el medio donde impera la ruralidad”?

    Claro, está el recurso de apelar a la comunicación entre pares, que al parecer ha llegado a ser un fin en sí misma. Si me entienden mis colegas, ¿qué importa si no me entienden un carajo quienes integran la comunidad indígena donde estuve varios meses redactando mi tesis doctoral?

    El criterio utilitarista se deja venir inmediatamente. Si las ciencias sociales existen y se financian para encontrar soluciones a los problemas, obvio, sociales, ¿ello es posible cuando se carece de fluidez comunicativa entre el médico y el paciente? No son pocos los académicos y académicas quienes creen que sólo el encierro en sus “torres de marfil” ha de traer la iluminación que remedie lo que deba ser remediado. Lo demás es “populismo academichurris”, como le decía un profesor que tuve, reparando poco en que los emolumentos recibidos, a menudo, provengan de recursos públicos.

    ¿Acaso puede haber “populismo académico” si se pregunta cuántas defunciones causa la policía en vez de cuál es la tasa de letalidad entre la fuerza pública? De los eufemismos, ya mejor ni escribo mucho, para no hacer más larga esta entrada. Da lo mismo si es “letalidad” o “ejecuciones extrajudiciales”, que se enuncian con tal de no recurrir al asesinato, al homicidio, vamos, ni siquiera al “feminicidio”.

    Y para la siguiente entrada: ¿se ignora porque se sabe o porque se sabe se ignora?

1. Los títulos de concesión, antiguamente, eran otorgados a discreción del Poder Ejecutivo federal, a través de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes. A partir de la reforma lograda en 2013, negar o expedir aquellos títulos es potestad exclusiva del autónomo Instituto Federal de Telecomunicaciones. Vale aclarar que las actividades propias de los medios electrónicos no son las únicas sujetas a concesiones. Lo están, asimismo, otras que se consideran públicas, si bien el Estado las puede transferir, temporalmente, a particulares. ¿Cuáles? El transporte de pasajeros, la venta en mercados públicos (con la figura del “locatario” análoga a la del “concesionario”), entre varias más.

2. En La ciencia. Su método y su filosofía, Mario Bunge acota: “es verdad que en ciencia no hay caminos reales; que la investigación se abre camino en la selva de los hechos, y que los científicos sobresalientes elaboran su propio estilo de pesquisa. Sin embargo, esto no debe hacernos desesperar de la posibilidad de descubrir pautas, normalmente satisfactorias, de plantear problemas y poner a prueba hipótesis. Los científicos que van en pos de la verdad no se comportan ni como soldados que cumplen obedientemente las reglas de la ordenanza (opiniones de Bacon y Descartes), ni como los caballeros de Mark Twain, que cabalgaban en cualquier dirección para llegar a Tierra Santa (opinión de Bridgman). No hay avenidas hechas en ciencia, pero hay en cambio una brújula mediante la cual a menudo es posible estimar si se está sobre una huella promisoria. Esta brújula es el método científico, que no produce automáticamente el saber, pero que nos evita perdernos en el caos aparente de los fenómenos, aunque sólo sea porque nos indica cómo no plantear los problemas y cómo no sucumbir al embrujo de nuestros prejuicios predilectos”.

3. En la UNAM se desarrolla un seminario que lleva por nombre Marx Revisitado (espacio en Facebook incluido). Tal vez ningún otro pensador ha sufrido más las implicaciones del verbo que se estira. En éste va también implícito un aire despectivo, cuando se piensa que es injusto revis(it)ar un autor, obra, corriente o escuela de pensamiento, porque no es lo mismo comprehender algo en su contexto original, que en uno muy lejano y, por lo mismo, distinto.

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