Alice Munro: No es un lío de faldas

Nita, una mujer recientemente viuda, enferma de cáncer y bebedora obstinada, abre las puertas de su hogar a un hombre que pretende realizar un arreglo en la instalación eléctrica. El hombre, en realidad, es un peligroso asesino. Revelado el perfil del falso electricista, la preocupación del lector se centra en el peligro que corre Nita. Sin embargo, avanzada la trama, ella misma revela que envenenó a la amante de su finado esposo. A sabiendas de las tropelías cometidas por ambos, para el final del cuento será complicado —quizás imposible— establecer la frontera entre quién será la víctima y quién el victimario. La cándida y ebria mujer, que en un principio nos parecía una víctima de las circunstancias, se ha revelado como un ser sombrío.

La mayor parte de los relatos de la canadiense Alice Munro, Premio Nobel de Literatura 2013 —“maestra del relato corto contemporáneo” según la Academia Sueca—, guardan similitudes a Radicales libres, de cuyo argumento proviene la historia anteriormente descrita. Las historias de Munro, además de la descripción y ubicación temporal en su provincia natal en Canadá, están pobladas por mujeres ebrias, locas o refugiadas (temporal o para siempre) en la soledad. Torbellinos emocionales o situaciones fatales provocan que los protagonistas terminen mostrando su carácter o configurando su actuar.

Cuando en 2007 la británica Doris Lessing obtuvo el Premio Nobel de Literatura la Academia Sueca adujo en el acta que la concesión del premio se debió a la maestría de Lessing para ser la “narradora épica de la experiencia femenina”. Posteriormente, durante una entrevista, Lessing expresó molestia por la inclusión de las palabras “experiencia femenina”. La reducían. “Si hubiese sido un hombre no agregarían que retrata la experiencia masculina, ¿verdad?”, declaró. Munro escribe sobre experiencias femeninas, más no feministas. Al alejarse del panfleto, Munro ilumina con mayor claridad las vidas de hombres y mujeres en situaciones cotidianas.

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Salvando vidas. Los príncipes nubios, Juan Bonilla, Seix Barral, 2003

El 19 de abril de 2015, después de conocerse el naufragio de un buque frente a las costas de Libia —el hundimiento dejó más de 700 fallecidos—, el diario El País reportó que el aeropuerto de Lampedusa, Italia (el más cercano al lugar del siniestro), se convirtió en una gran morgue con cientos de ataúdes, “muchos de ellos blancos”, reguardados en el hangar del aeródromo. La tragedia no era la primera que se suscitaba en la región. El 3 de octubre de 2013 un barco se incendió con cientos de inmigrantes a bordo, cobrándose 328 víctimas mortales. Se calcula que al menos este año 3500 personas han perdido la vida tratando de llegar a Europa. Datos del referido diario indican, además, que cada año medio millón de personas intentan entrar ilegalmente en Europa y unos 400.000 piden asilo.

      La inmigración hacia Europa desde África es un fenómeno acrecentado debido a los añejos problemas del continente africano: hambre, conflictos bélicos y civiles, persecución política, entre otros. Cientos de miles de inmigrantes son repatriados a sus países de origen y la gran mayoría intenta repetir la misma hazaña. Miles son rescatados: rescatados no solamente de la muerte, sino también, de la miseria que los aqueja.

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Descripción del blog

En una anécdota contada por Sergio Pitol en su libro El mago de Viena, el escritor rememora que mientras se dirigía a Europa en barco, tuvo que hacer una escala en La Habana. Allí se embriagó hasta perder la conciencia. Al despertar la mañana siguiente, notó que los zapatos que llevaba puestos no eran suyos: un cómodo y fino calzado italiano ocupaba sus pies. Tal experiencia le sirvió para imaginar cómo llegó tal par de zapatos a sus pies. Así de inexpugnables son los nexos entre realidad y ficción.

      La propuesta de este blog es revisitar textos de índole literaria partiendo de una experiencia o suceso de la realidad, ya sean temas de índole político, social, cultural, o simplemente una situación cotidiana. Asuntos que, en mayor o menor medida, pueden ser revisitados bajo la mirada del vasto universo literario. Autores clásicos, contemporáneos, propuestas nuevas o añejas, que nos ayuden a comprender qué tanto podemos vislumbrar nuestra situación a la luz de la narrativa presentada por diversos autores de diferentes y distantes épocas y tradiciones.

      La literatura tiene un valor más allá del mero entretenimiento o de su valor intelectual en sí mismo: es una herramienta para auscultar la realidad. Porque, parafraseando a Bresson, el arte, no debe ser hermoso, sino necesario. Si el arte sirve para explicar la vida, o por medio de la vida desciframos al arte, es algo que decidirá el lector.