Superpoderes

(Moonrise Kingdom)

Puedo decir muchas cosas a partir de la película. Podemos hablar del ser niño que nos presenta la historia inquieta nuestras cómodas concepciones sobre las criaturas a las cuales tutelamos. Vemos niños exploradores cargando armas, a Sam Shakuska en la búsqueda de un lugar que lo lleva a retomar el viejo camino de migración Chickchaw: son conquistadores o, una de mis escenas favoritas, cuando Sam explica el objeto que heredó de su madre: “No es para que la use un varón pero me importa un carajo”. Los niños en la película son adultos salvo una diferencia: son mejores adultos que los adultos de la película.

     Entonces, también podemos hablar de los adultos de la película. El ser padres que nos presenta la historia se dibuja a través de los padres adoptivos de Sam, que reconocen su incapacidad para administrar la infancia del menor. Sobre todo reconocen la injusticia para los otros menores a su cargo: “Shakusky está emocionalmente perturbado”. Por otro lado, tenemos a los padres de Suzy, dos abogados exitosos que se esconden en una casa grande y como buenos abogados buscan un culpable. Es sumamente aleccionante cuando el Mr. y Mrs. Bishop se disculpan mutuamente: ”Eso no es suficiente” no basta con tener hijos a tu cargo. Eso no te convierten padre, sobre todo no te asegura ser un buen padre.

    Además, tenemos al Capitán Sharp como el único adulto que se pregunta: “¿Qué demonios se supone que haga?” ante el cuidado de Sam. También, al jefe de exploradores aceptando que Sam no debe contestarle todo lo que él pregunte, otorgando respeto al silencio del niño. Por último ¿Servicios Sociales? La burocracia, uniforme y anónima. Meta última: ser “diligente”, administrar la vida. Sella el expediente y continua en el siguiente caso. Un número más de la lista.

     Pero me interesa hablar sobre Suzy y sus binoculares. ¿Qué hacer con un niño problemático? Pero sobre todo ¿Qué hacer con una niña problemática? Una escena clave que nos proporciona la película es cuando Suzy y su madre están juntas en el baño: “Pobre Suzy, ¿por qué todo es tan difícil para ti?” Dice la madre. Ella ya se resignó, desconoce la persona que tomo todas las decisiones que la llevaron hasta esa gran casa con cuatro hijos y un marido (a pesar de su carrera de abogada). Una mujer cuya única salida es vivir una aventura amorosa (podemos deducir poca satisfactoria) con el Capitán Sharp. Se encuentra atrapada.

     En cambio Suzy huyó. Porque ella conoce otra forma de ser mujer, sus libros favoritos son de heroínas con poderes mágicos. La escena repetitiva y clave para comprender el personaje de Suzy: ella y un libro (hurtado) de perfil, porque al revisar los títulos de los libros que Suzy lee (en cuatro escenas distintas: una al inicio de la película, otra con Sam cuando ya han huido, otra con los niños exploradores al ser rescatados y, la última, al final de la película) observamos la evolución de una niña atrapada que emprende la huida y luego retorna a un hogar que ya no representa una jaula.

     Lo que salvó a Suzy Bishop fue robar esos libros, lo que salvó a Suzy Bishop fue la literatura. Por eso ella pudo construir el plan de escape con Sam, por eso ella apuñaló al matón del campamento, por eso ella tenía los binoculares. Sam representa para Suzy no su salvador, sino el compañero con el que pudo construir su plan de escape, sobre todo, la persona a la cual pudo conocer plenamente y llamar amigo, novio y esposo. Quizás ahora es lo suficientemente fuerte para luchar en su propia trinchera, para ganar su territorio; el mismo que buscó y encontró con Sam.

       Suzy regresó con sus superpoderes fortalecidos.