Superpoderes

(Moonrise Kingdom)

Puedo decir muchas cosas a partir de la película. Podemos hablar del ser niño que nos presenta la historia inquieta nuestras cómodas concepciones sobre las criaturas a las cuales tutelamos. Vemos niños exploradores cargando armas, a Sam Shakuska en la búsqueda de un lugar que lo lleva a retomar el viejo camino de migración Chickchaw: son conquistadores o, una de mis escenas favoritas, cuando Sam explica el objeto que heredó de su madre: “No es para que la use un varón pero me importa un carajo”. Los niños en la película son adultos salvo una diferencia: son mejores adultos que los adultos de la película.

     Entonces, también podemos hablar de los adultos de la película. El ser padres que nos presenta la historia se dibuja a través de los padres adoptivos de Sam, que reconocen su incapacidad para administrar la infancia del menor. Sobre todo reconocen la injusticia para los otros menores a su cargo: “Shakusky está emocionalmente perturbado”. Por otro lado, tenemos a los padres de Suzy, dos abogados exitosos que se esconden en una casa grande y como buenos abogados buscan un culpable. Es sumamente aleccionante cuando el Mr. y Mrs. Bishop se disculpan mutuamente: ”Eso no es suficiente” no basta con tener hijos a tu cargo. Eso no te convierten padre, sobre todo no te asegura ser un buen padre.

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