No, Chepina

 

No, Chepina, no te empeñes en convertir este proceso electoral en una vulgar guerra de sexos. No, Chepina, ser mujer no es atributo político; por favor, Chepina, pídenos que te juzguemos por tu desempeño como funcionaria pública, por tus propuestas, por tus ideales (si los tienes), pero no simplemente por tu sexo. No, Chpeina, ser mujer, per se, no te hace mejor que ningún hombre, que ningún candidato. Pedirnos votos aludiendo a tu sexo implica que ser mujer, en efecto, es atributo político, que ser mujer te hace mejor opción para la presidencia de México. Pero no, Chepina; eso sólo lleva a una confrontación entre hombres y mujeres para probar superioridad, y no lo queremos para nuestro proceso democrático moderno (o intento de); lo que propones es demasiado elemental, demasiado pobre.

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Estampas

Eduardo Alamillo.
Estudiante de Política y Administración Pública en El Colegio de México.

Acompáñame, Soledad

Soledad, no me dejes; no nos dejes; no lo hagas cuando nadie o todos nos entiendan, cuando a nadie o a todos importemos. No permitas que la imbecilidad enmascarada te entierre, que la pasión enceguecedora te abrase, que la norma arbitraria te encauce, te acaudale, te temple, te ahogue.  

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