Opúsculo II: era su nombre Micromegas

La ciencia ficción es hoy día uno de los géneros literarios de mayor vitalidad. Si merodearan nuestros ojos por doquier, encontrarían con rapidez a quienes alimentan la caldera del género con el combustible idóneo, se traten de cuentos, relatos, novelas, e inclusive poesía de ciencia ficción. Los autores cumbre provienen de un puñado de países, como H.G. Wells y Arthur C. Clarke en Inglaterra; Jules Vernes en Francia; Isaac Asimov, Phillip K. Dick y Dan Simmons en Estados Unidos y Stanislaw Lem en Polonia. Si imagináramos las lenguas en un podio, quizás primero estaría la inglesa, seguida de la francesa y la polaca. Aguzaríamos entonces la vista, preguntándonos sobre la nuestra. Quizás intuyamos en breve que no brilla como los otros idiomas, como si su estela acaso tintineara frente al fulgor de aquellos astros. Para situar al español en dicho panorama, debemos considerar ciertos planteamientos sobre la ciencia ficción, los cuales bien podrían aquietar nuestras mentes, ansiosas por otorgarle a nuestra lengua su sitio en la palestra.

Continuar leyendo

Opúsculo I: La ciencia ficción para Ítalo Calvino

El pasado agosto las sondas Voyager I y II llegaron a donde ningún otro artefacto confeccionado por nuestra especie lo ha hecho, el Medio Interestelar (ISM, por sus siglas en inglés). Como su nombre lo indica, dicha zona compromete el espacio intermedio de los sistemas estelares en el cosmos. Se compone de gas en forma iónica, molecular y atómica, polvo estelar, rayos cósmicos. De atravesarlo se accede al Espacio Intergaláctico, o sea, el espacio entre los cientos de miles de millones de millones de galaxias.

Continuar leyendo

Ignacio Padilla y la obsesión del fin del mundo

4

Por fortuna, o acaso como condena, desde septiembre del 2008 Gonzalo Celorio me eligió como su adjunto para sus clases de literatura que imparte en la Facultad de Filosofía y Letras de Nuestra Casa. Anteriormente asistí a otros semestres con él, cursos sobre las letras cubanas, sobre el ABC en la literatura hispanoamericana, siglas de tres escritores capitales, Arreola, Borges y Cortázar, o sobre la literatura y arquitectura de la ciudad de México. Para entonces había cubierto los créditos de la carrera y decidí, como incentivo para iniciar la tesis, ir a más clases suyas. El curso en cuestión sería un tanto diferente: ahora no estudiaríamos autores muertos sino vivos. En efecto, durante la recta final del 2008 leímos un puñado de novelas de escritores mexicanos contemporáneos. Comenzamos con Península, península, de Hernán Lara Zavala, laureada a su momento con el Premio Real Academia Española, y finalizamos, si la memoria me sirve, con El androide y las quimeras, de Ignacio Padilla. Entre ambos mediaron otros escritores, a mi ver talentosos y capaces, tales como Álvaro Uribe y Élmer Mendoza, como a su vez autores prescindibles cuando no marisabidillas. Esta nota estriba en Ignacio Padilla y su idea sobre el fin del mundo.

Continuar leyendo

Nomenclátor

Nomenclátor es un blog sobre la literatura, una especie de inventario sin lomo, un almanaque capaz de ensancharse una y otra vez. Simposio de puertas entreabiertas y no mal aceitadas, cada una como punto de transición hacia lo inusitado. Ya vademécum, ya obituario, ya enquiridión, este catálogo funge menos como una guía de forasteros que como un asterismo, una suerte de registro donde vagan los jorguines y trujamanes, rabdomantes, cuestores, endriagos, ujieres, mitómanos, creyentes y agnósticos, arribistas, usureros, mercenarios y una cáfila muy dispersa para nombrarla cabalmente. A los lectores que aquí se paseen les place mirar, no exentos de sorna, al autor errático del catálogo y la precisa lentitud con la que trama sus entradas, absorto en propagar escolios,  apostillas, glosas. Éste deja las llaves en la herradura, como trueque admisible, pues el afán de multiplicar accesos le impide reparar en los huéspedes y ofrecerles debida posada.

Continuar leyendo