La crisis del libro (or lack thereof)

CARLOS ARROYO BATISTA

1Fernando Escalante Gonzalbo

A la sombra de los libros: Lectura, mercado y vida pública

México, El Colegio de México, 2007, 360 pp.

 

 

CARLOS ARROYO BATISTA

 

Llevo aproximadamente tres meses buscando algo muy bueno (o muy malo) para reseñar. Voy a la librería, me paro frente a la mesa de novedades y suspiro. O leo El País, Nexos, Letras Libres y suspiro todavía más. Estuve a punto de entrarle a la literatura de la tuitósfera con el libro de @DonPorfirioDiaz, pero —tal vez afortunadamente para mí— la edición ya lleva varias semanas agotada. Estaba al borde de la desesperación, maldiciendo y preguntándome qué le pasa a la industria editorial, cuando me di cuenta de que tenía esa respuesta en las manos desde hace algunas semanas, explicada franca y lúcidamente por Fernando Escalante.

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La belleza de lo grotesco

3José Mariano Leyva,

Imbéciles anónimos,

México, Mondadori, 2012.

 

CARLOS ARROYO BATISTA

El libro empieza mal, termina mal también. Pero entre esos dos puntos hay algo más, que se disfruta. Quiero decir que la historia per se no supera el cliché; la trama es una novela policiaca más, intrigante, llena de giros y suspenso, pero hasta ahí. Incluso el tono y las palabras que elige el autor al principio de la obra resultan superficiales, insulsas, y muchas hasta forzadas. Realismo sucio, à la Bukowski, hablar de cocaína y sexo anal, buscando impresionar como se ha hecho hasta el hartazgo. La novela, entonces, parece no tener nada nuevo que ofrecer, hasta que el autor cambia su tono y su selección de lenguaje, e introduce, hasta después de la página 50, reflexiones mucho más personales y profundas, alejadas de la superficialidad de que nacen el resto de sus personajes.

Después de constantes y forzadas alusiones al Renacimiento italiano, la teoría de juegos y la música electrónica, no pude encontrar un propósito del libro más allá de la pretensión. Cuando me di cuenta de que el personaje principal no era otro que el autor, mi suposición pareció encajar, pero sólo me tomó un instante (dos páginas) darme cuenta de que estaba equivocado. El autor como personaje principal fue un movimiento brillante por parte de Leyva; así logró darle sentido a su narración insulsa. Inmediatamente aparece la aportación de la obra: una crítica fuerte a la generación hippie y revolucionaria de los años sesenta en la Ciudad de México, otra aún más fuerte a la de los eternos niños sinsentido de los ochenta, hijos de los primeros ─y a la que pertenece el autor.  

Entonces Imbéciles anónimos se puede dividir en dos partes, que no están necesariamente señaladas por el autor ni son continuas. En una, se describe la vida vacía de dos DJs, un escritor y un desempleado ─mejor descritos como una feminista, un hombre con complejo de Edipo, un gay de clóset y un cocainómano. Aquí se describen los traumas y dolores de cada uno, todos encerrados en diferentes burbujas creyendo que sus problemas son mayores que los del resto. En la otra, nos habla Leyva, el único amigo en común de los personajes, encerrado en la depresión y los delirios de superioridad moral que ocasionan la orfandad. Este outsider es el único que puede ver lo ridículas que resultan las vidas del resto y la suya propia, y compararlas al mismo tiempo con los ideales revolucionarios tercos y hasta conservadores de sus padres.

“Imagínate una casa en Cuernavaca”, empieza la sinopsis del libro, pero si nos imaginamos una casa en Cuernavaca nos quedamos sólo con la primera parte, la narración simple y cliché. Habría que imaginarnos, más bien, dos generaciones totalmente contradictorias, una como causa de la otra. Y las dos pertenecientes al México de la élite contracultural, opuesto al mainstream de charros machos y gobierno represor de la segunda mitad del siglo XX. De este plano cuatridimensional se trata la obra de José Mariano Leyva, no de Cuernavaca, no de la coca, no de la “euforia prolongada por el beat de un DJ” (como nos asegura Gandhi).

Si la obra se ve entendiendo todo esto, ya tiene un poco de sentido que Leyva escriba con tanta pretensión, vacío y realismo copiado. Voluntaria o involuntariamente, el autor se convierte en muestra viva de la generación que tanto critica. Como dije arriba, el libro empieza y termina mal, porque principio y fin pertenecen a la novela policiaca que conforma la mitad de este libro. Es cuando, a la mitad de todos los puntos climáticos, el autor frena en seco y habla de la quietud de espíritu, el México inflado, el México profundo y lo ridículo de autodefinirse como posmoderno, que Imbéciles anónimos adquiere cualquier valor, porque describe y destaza la crisis existencial humana, sin dejar de lado la mexicana.

Back in the USSR

4

Daniel Espartaco Sánchez

Cosmonauta

México, Tierra Adentro, 2011, 82 pp.

 

CARLOS ARROYO BATISTA

La guerra fría definió una época, pero lo hizo de manera distinta en cada rincón del mundo. En México, significó desarrollo económico, después estancamiento. La modernidad nos llegó de golpe, y yacíamos en medio de dos gigantes. Fuimos socialistas al principio, socialistas de clóset después, neoliberales a más no poder cuando todo terminó. De esos años, nos quedaron unos cuantos comunistas, extraterrestres en un país que vive a la sombra del gigante ganador. Éstos, nuestros fósiles, se convirtieron en entes cada vez más contradictorios a su ideología, para lograr sobrevivir en el territorio del vencedor. En Cosmonauta, Daniel Espartaco Sánchez cuenta seis historias sobre el ideal socialista perdido, en un motel de la calzada de Tlalpan, en el desierto de Chihuahua, en los barrios bajos de la ciudad de México y, finalmente, en Belgrado. Cada personaje resalta por el choque entre lo que es y lo que cree ser.

                    Un hombre llamado Ilich tiene un amorío con un ama de casa que entendemos como adepta a la perfección de los suburbios estadounidenses. Un niño acompaña a su padre ex comunista de shopping del otro lado de la frontera. Una joven descubre un pasado oculto cuando alguien toca laLa Internacional” en el funeral de su padre. Otro Ilich cuenta su infancia entre la clase baja mexicana, con una madre distinta a las demás mujeres que lo rodeaban; estudiante de Filosofía en lugar de ama de casa, blanca en vez de morena, siempre de mezclilla y no de poliéster. Un Ilich más, el penúltimo, sueña con ser un acróbata del Circo Ruso de Moscú, o un cosmonauta, como Yuri Gagarin y la perra Laika. Un diputado del Partido Comunista Mexicano ―con lentes Christian Dior― pierde “la fe en el socialismo real” después de visitar Corea del Norte, Belgrado y Moscú, y más tarde recuerda estos lugares como “el paraíso perdido”.

                    La añoranza de algo más es omnipresente en los relatos de Sánchez; el amor para un ama de casa, el futuro para un niño, el pasado para un hombre envejecido o cualquier otra cosa que encontremos faltante. La analogía entre la raison d’être y tantos comunistas veteranos es atinada; el socialismo siempre se puede relacionar con la eterna y frustrada búsqueda de la utopía. Para el autor, el paraíso no existe; “lo más cercano es la muerte”. Y con esta acertada declaración, se entrevé que tantos Ilich son tanto una referencia a Lenin como a la aclamada novela de León Tolstoi.[1] Entendemos, así, que el “«paraíso perdido» es simplemente un intento de nombrar algo imposible”.   

 

                    Daniel Espartaco Sánchez nació en Chihuahua en 1977, y, después de Cosmonauta, publicó las novelas Autos usados (2012) y Bisontes (2013). El existencialismo de Sánchez retrata de modo colorido la forma humana de navegar por el cosmos y, en lo político, hace una afirmación contundente respecto a la guerra eterna entre dos mundos; veinte años después, sabemos ya que “el hielo [siempre] se derrite”.

 

 



[1] En La muerte de Ivan Ilich, Tolstoi habla del vacío existencial y la angustia por la realidad social.

Freak is beautiful

2Guadalupe Nettel

El huésped

México, Anagrama, 2011, 189 pp.

CARLOS ARROYO BATISTA

La ceguera tiene muchas versiones. Una persona no sólo es ciega cuando sus ojos fallan; también lo es cuando no puede ver ciertas cosas. La indigencia, la minusvalía, los errores, algunas partes de la personalidad —propia o ajena— son todos aspectos que muchos elegimos evitar, o bien, si no lo elegimos, que aprendemos a pasar por alto, mientras nos concentramos en cosas más llevaderas. Hay, entonces, muchas cegueras, y una puede vivir adentro de otra, infinitamente, como una enfermiza caja china.

Guadalupe Nettel retrata lo anterior, entretenida y sutilmente, en El huésped. Ésta es la historia de Ana, una joven que carga dentro de ella una Cosa y que, por tanto, lleva una vida distinta a la de las personas que la rodean. Su huésped amenaza con quitarle todo; a su familia, su existencia y, eventualmente, la vista. La novela bien podría ser la historia de una esquizofrénica, pero Nettel lleva la analogía más lejos, pues hace tangible la doble personalidad.

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Donceles 815

Parece que por literatura mexicana entendemos escritores del siglo pasado y, por literatura actual, los mejor vendidos del New York Times. Esto cuando hay mucho publicándose en estos años —y en este país— que no conocemos; muchos mexicanos de menos de cuarenta escribiendo cosas nuevas y diferentes. Sea bueno, malo o normalón, este espacio pretende recopilar lo mexicano hoy, desde el punto de vista de un lector común y corriente.