Caso Antonio Valle Patrón (primera parte)

Estoy parado sobre el barandal del puente peatonal del parque Mariscal Sucre. Siendo las primeras horas de la madrugada, estoy celebrando mi cumpleaños 64.

Cada año, la tierra tarda 365 días en dar una vuelta completa al sol. Después de esa vuelta cambiamos de año, quitamos el calendario viejo y comenzamos a contar de nuevo. Así, cada año cuenta con un 21 de enero que se repite una y otra vez desde el principio del calendario moderno y seguirá hasta que caiga el sistema en curso para contabilizar el transcurso de los días. Una y otra vez, 21 de enero. ¿Cuántos pobres diablos cumplieron años el 21 de enero? ¿Qué tiene de especial cumplir años? Nada. Sólo quiere decir que pones el tiempo en el plano del espacio. Sólo quiere decir que cuentas, con gran alivio, el tiempo que sigues sobre la tierra.

     La mayoría de las personas suelen celebrar la vuelta al sol, pues consideran que han ganado una batalla: sobreviví la vuelta 2015, #melapelaron, ya verás cómo me tomo yo solito una botella de bacardí y sobrevivo el 2016.

    Sin embargo, para los menos optimistas, la vuelta puede significar otras cosas: otro año y sigo sin terminar la carrera, el peso de la soledad me doblega y ya no quiero estar dormido ni despierto. Tales cuestionamientos que muchos tienen (si usted, querido lector, nunca ha tenido estos lapsus considérese afortunado, pues nada tienen que ver ni el nivel socioeconómico, ni la educación, ni el nivel de religiosidad, ni nada) dan vueltas en la cabeza cada que un aniversario se cumple. Cada 21 de enero celebro mi cumpleaños: cuando cumpla 64 años ¿me seguirás queriendo?

                Estoy aquí con el único fin de propinarme ahorcadura. Para ello me hallo atado a una cuerda*, la cual, luego de haber saltado en caída libre me romperá el cuello dejándome suspendido a 2.5 mts. aprox. del piso.

 

a) Cuanto tiempo tardó en caer mi cuerpo.

 

    La cuerda alrededor del cuello se siente como un collar, o mejor aún, una serpiente enroscada al cuello profundamente dormida, algo que está ahí con fuerza latente. Cuando la cuerda se tensa, la carne aprieta, el flujo del aire se corta, la sangre no fluye como debería en su carrera hacia el cerebro. En siete minutos, el ahorcado cae inconsciente por falta de oxígeno. Yo recuerdo mi rostro primero enrojecido por la sangre golpeteando las sienes como si quisiera salir/explotar por tanta presión. Después, pálido, lívido, mi rostro demacrado parecía la afirmación de mi cobardía. Yo soy. Yo soy yo. Yo soy yo misma.

 

b) La velocidad final de mi cuerpo

 

     Lo que sorprende cuando uno lee sobre los instrumentos de tortura y pena capital (aparte de la sensación triste y desagradable de leer cómo eran utilizados en las personas) es el mecanismo de la tortura. La lista más corta que podríamos hacer en este momento de instrumentos usados por la santa inquisición, sería de los tres aparatos más conocidos: la dama de hierro, el potro y la horca. Sin embargo la diferencia entre estos tres estriba en la aplicación. La mayoría de las torturas no pueden auto-inflingirse, es decir, no puedes ponerte a ti mismo y torturarte sobre el potro. Tampoco con la dama de hierro. Ni con algunas ejecuciones (la decapitación, por ejemplo). Pero con la horca, sí. Con la horca te conviertes en víctima y en verdugo.

 

Horca: del latín furca. La furca en principio era una herramienta de los labradores.

 

     Algo como unaΥque aún se utiliza para hacinar las mieses o para sostener ramas caídas de árboles. Al parecer la forma también se utilizó para sostener por el cuello a cerdos y perros. La forma evolucionó (se le agregó una cuerda y un sistema retráctil) y aún es utilizada por los perreros para controlar a los canitos de la calle. Algo así:

generandoencuentros

     La gran pregunta es ¿qué tiene que ver un instrumento de labranza con un instrumento de ejecución? Primero que nada, habrá que ver detenidamente la forma de arriba, la Y. Recuerda a otras cosas, pensemos que se trata de un ideograma: parece un camino con una encrucijada o mejor dicho, un sendero que se bifurca. Y en efecto, de furca también deriva la palabra bi-furcación. Es extraño pero algo con tres puntas guarda reminiscencias poderosas sobre el número tres: la trinidad. Se dice que Jesús fue crucificado en una cruz, pero los ladrones de junto (Dimas y Gestas) fueron crucificados en una furca, en una horca. Algo así:

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Divagación de café

Hay días en que debo abandonar la calidez de mi pijama y salir por un café americano (el más barato) gracias al cual puedo aprovechar la ventaja del internet gratuito en la cafetería local. Paso una hora (más o menos) sin hacer nada en las llamadas redes sociales. Mis amigos comentan alguna publicación, alguien subió una foto mía y de la pantalla se apoderan imágenes interminables: desayunos fotografiados que intentan demostrar un estilo de vida superior, gatos en situaciones cómicas, frases cursis e idiotas sobre un fondo donde se aprecia un atardecer en la playa y hasta la imagen conmovedora donde algún rescatista salva a un perrito de la muerte.

      Hace treinta años ya existía la televisión y ya existía gente que prefería sentar a sus hijos frente al aparato para que los educara antes que dejarlos salir a correr por las calles. Hace más de quince años que el internet llegó a los hogares. Hace trece años el internet llegó a la casa de mis padres mediante el uso de un ya extinto módem con el cual tuve internet gratuito hasta que cambiaron la forma de conectarse (aún ahora, la contraseña robada de algún vecino funciona a la perfección para conectarme a la red abierta de cierta monopólica compañía de teléfonos) Adolescentes como yo se declararon al supuesto amor de su vida a través de correos electrónicos con letras de colores. Adolescentes como yo fueron rechazados por correo electrónico, con un mensaje ambiguo y algo cobarde: “pero seguimos siendo amigos, ¿verdad?”. Y adolescentes como yo al día siguiente tuvieron que ir a la escuela y rogar por no encontrarse de frente con el objeto de su afecto. Adolescentes como yo se lo encontraron de frente y tuvieron que fingir que nada pasaba, que todo el mundo virtual había quedado suspendido y que sus reglas no tocaban las del mundo real. Lo cual, sabemos, no es cierto. El correo electrónico es más impersonal que una llamada telefónica pero afecta de la misma manera. Si el sonido más triste en la época moderna es aquel que hace el celular de la persona amada cuando no contesta, el correo electrónico es una forma de abandono más que de comunicación. Sobra decir que he visto cantidad inmensa de correos enviados por ex-novios y ex-novias de todas las calañas (unas más bajas que otras) que comprueban el punto de la crueldad humana en la comunicación cínica. La comunicación cobarde y a la vez valiente, las manos temblorosas, una respuesta de la cual depende –muchas veces- la sanidad mental, la cordura, el sano juicio y buen seso de quien espera.

      En las redes sociales no falta plática y parece que existe comunicación: todos tienen algo que decir, y si te unes a una cadena de mensajes o comentarios, resulta agotador. Tienes que revisar cada tanto qué persona que te interesa está haciendo qué. Y si alguien comenta en una publicación que tiene más de un mes, la reacción probable puede ser: ¿Yo publiqué eso? ¿A qué hora? Como si uno estuviera ocupado en salvar el universo. Surge la pregunta ¿cómo es que hay personas que tienen miles de seguidores y cómo pueden mantener una verdadera comunicación? las estrellas de las redes sociales son artistas, políticos o idiotas. Por lo general, dos de esos adjetivos al mismo tiempo.

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Los niños perdidos

Dedicado a la familia de
Daniela Xóchitl Elizarrarás Rojas

I

Desaparecer

(De des- y aparecer).

1. tr. Ocultar, quitar de la vista con presteza, dejar un lugar.

2. intr. Dejar de existir.

tr. amer. Detener y retener ilegalmente la policía o los militares a una persona sin informar de su paradero.

Desaparecer: el prefijo Des— se refiere a la negación de Aparecer (poner algo a la vista). Las dos palabras contienen la partícula ad (hacia), parere y el sufijo —escereecer que señala una acción verbal en proceso. Es decir, si morir es una acción puntual, desaparecer no. Desaparecer lleva consigo una idea de continuidad, como en la palabra envejecer, donde se nota más el proceso que debe culminar. Si alguien no pudiera morir, pero sí envejecer, el proceso sería eterno.

II

Camino por la calle de Versalles rumbo a Liverpool en la colonia Juárez. De lunes a viernes, durante un año, recorrí la calle sobre la que se encuentra una librería Porrúa frente a una funeraria famosa por ser los primeros en tener el mal gusto de abrir lo que consideran una “funeraria boutique”. En la esquina de Lucerna, frente a una panadería artesanal, hay un local de refacciones automotrices y a un costado del local, una ventana abandonada. Es el último día que camino sobre Versalles y por primera vez me doy cuenta de que en la ventana, con los colores comidos por el sol, se puede ver un cartel viejo:

losninosperdidos

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Sic Semper Tyrannis

I

Estiró la pata, colgó los tenis, bailó Berta, se puso el traje de madera, se fue caminando pa’ bajo, se petateó, se fue al otro barrio, le está dando de comer a los gusanos, se lo cargó el payaso, le dieron cuello, pasó a mejor vida, entregó el equipo, huele a ciprés, se lo llevó la flaca, pateó el balde, peló el bollo, se fue al parque de los estirados, colgó el traje, se fue a ver a don Goyo tres metros bajo tierra, salió con los pies por delante, se lo llevó la tía de las muchachas, subió a la azotea, se lo llevó patas de catre, no dejó ni la zalea o que ya está descansando en la gloria del señor, son ejemplos de dichos maliciosos que se aplican en diversas circunstancias cuando muere una persona.

      Pero las circunstancias de la muerte influyen para poder aplicar los términos. Es decir, no pueden aplicarse así como así, con tal chabacanería, a un asesinato brutal, no resuelto y con tintes perturbadores. El humor se pierde, el chiste sale sobrando. Como escupir para arriba, hay que ser bruto para burlarse de una tragedia de la magnitud, por ejemplo, del estudiante desollado de la normal rural de Ayotzinapa. Hay que ser bruto y sin embargo nunca falta el bruto que busca llamar la atención.
Pero sí podemos decir que, por ejemplo, a Juan Camilo Mouriño se lo cargó el payaso o le dieron cuello. De alguna forma la sociedad permite el escarnio como forma de revancha y como en un memento mori, recordar la fragilidad humana y generar un balance entre la injusticia. A Juan Camilo Mouriño le dieron cran y por lo mismo sobreviven los chistes sobre la relación entre avionazos y secretarios de gobernación. Tales reflexiones sirven para señalar el torpe juego de los actores principescos en el gran teatro del mundo.

II

      Ante el terror de que el gobernante se convierta en tirano, Julio César cae apuñalado por los miembros del senado: Et tu, Brute? Sus famosas últimas palabras. Pero lejos está la figura de Julio César en donar si quiera un poco de su efigie a cualquier politiquillo de nuestro entorno. Tal vez tenga más parecido otrafigura clásica con el actual estado de la política mexicana. Hablo del tirano asesinado también por mano traidora de allegados, pero no en los Idus de Marzo, sino durante los Juegos Palatinos: hablo de Calígula, el cruel.

     Aficionado a perversiones y deleites violentos, Cayo Calígula –según los chismes de Suetonio–, asesinó en secreto a varios adversarios políticos para después mostrar públicamente su tristeza por la decisión del occiso a cometer suicidio.
“Que me odien con tal de que me teman”, declaraba Calígula ante gladiadores, senadores, nobles, pretores e incluso frente a la efigie del mismo Júpiter. “Todo me está permitido y contra todos”. Palabras que profería el ufano Calígula y que parecen cualidad natural en los políticos de la tortilla. Claro está que Calígula tenía una idea diferente del poder y, por lo tanto, de la divinidad; él mismo se sentía un igual ante los dioses.

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Descripción del blog

Durante un año, como parte de mi proyecto en la Fundación para las letras mexicanas, escribí un libro de ensayos sobre asesinos en México. Me interesa el estudio de la violencia desde un enfoque humanista y cercano a la literatura. El blog que propongo tiene como eje temático los casos de violencia (nota roja) que día a día se pierden en las páginas del periódico: desde cruentos asesinatos hasta noticias violentas y extrañas. La escritura del blog no pretende ni busca el morbo, sino la reflexión sobre cómo funcionan los mecanismos de violencia, los aparatos de poder, la eterna cuestión de la libertad y el porqué de un castigo. Se trata de hablar acerca del mexicano y de un trozo de su vida cotidiana. Todos —asesinos y víctimas—, tienen historia y no son diferentes a nosotros.

Acerca del autor

Al igual que Auden no creo que la poesía sea magia. Soy estudiante de Creación Literaria en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México. He sido becaria del programa Jóvenes creadores y de la Fundación para las Letras Mexicanas. Me interesan el estudio de la violencia, los mitos, las alucinaciones, la magia, la literatura decimonónica, la écfrasis. Intento rescatar palabras caídas en desuso.

Colaboro también con el proyecto Terrario (http://terrar.io) (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.)