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La poesía como air du temps

El contexto histórico de esta expresión literaria es un aspecto importante, pues se generó en los tiempos en que tuvieron lugar diversos cambios de orden social. Fue el período de decadencia de la aristocracia budista de la dinastía Goryeo y el surgimiento de un nuevo estrato burocrático, los sadaebu o “letrados confucianos”, quienes adquirieron un papel importante en la administración Goryeo. No obstante, su objetivo era reformar a la sociedad decadente sobre la doctrina confuciana, lo cual se cristalizó en la nueva dinastía Joseon en el año 1392.  Este nuevo estilo literario muestra la conciencia estética y la visión del mundo de los hombres neoconfucianos coreanos. El neoconfucianismo es una síntesis de tres grandes enseñanzas del pensamiento oriental: la cosmología del taoísmo, el idealismo metafísico del budismo Ch’an (Zen) y el  humanismo del confucianismo clásico. De tal manera, los neoconfucanos vieron en el orden de la naturaleza un modelo de la moral personal y la ética social e intentaron construir una sociedad virtuosa, basada en la armonía del movimiento cósmico. Los temas de los sijo tratan principalmente de virtudes confucianas como la lealtad, la piedad filial, la rectitud o el ritual. Esto demuestra el objetivo principal del confucianismo, el cual reside en cultivar, educar y desarrollar la naturaleza bondadosa innata del hombre.

El sijo en sus orígenes tuvo la función principal de expresar la ideología confuciana de la dinastía Jeoson. Uno de los temás más tratados en los primeros años es la lealtad al rey, pues los asesores del rey juraban lealtad al rey sobre todas las cosas, incluso dejando desamparada a su familia, ya que en la jerarquía confuciana, el rey-cielo ocupaba el lugar primordial. Por otro lado, también hubo poetisas que se expresaron por medio del sijo, las cuales contribuyeron con tiernas emociones femeninas, que durante la dinastía Jeoson fueron las gisaeng, las equivalentes a las geishas japonesas, quienes tenían la libertad de expresar sus sentimientos. Es particularmente especial que cualquier tema tratado en los sijos, sea la vejez, lealtad o amistad, es adornado con figuras de la naturaleza como símbolos de las virtudes humanas. El agua, que fluye, revela la virtud de un hombre sincero y humilde. La piedra, por su carácter inmóvil y permanente, representa la ecuanimidad ante situaciones adversas. El pino, arraigado profundamente en la tierra, es asociado con la fidelidad. El bambú, recto y vacío por dentro, simboliza el hombre íntegro con corazón sin rencor. La luna es el símil del hombre confuciano, pues es luminosa en la oscuridad y silenciosa sin el autoelogio.

A diferencia de la poesía china u occidental, en el sijo la rima no tiene gran valor, pues el verbo en coreano siempre va al final del enunciado. En su lugar, se utiliza el ritmo, que surge de la relación dinámica entre los umbos (unidades silábicas) y los números silábicos que constituyen cada umbo. Por ello, la cualidad particular del sijo no es la variación de la altura acentual, sino la duración temporal que varía conforme a los números silábicos. Cada verso tiene cuatro umbos, pero el número de cada umbo varía: el primero tiene tres sílabas, el segundo cuatro y de nuevo la misma secuencia. Esta combinación 3.4 sílabas crea una impresión rítmica de serenidad y equilibrio, que se puede ilustrar de la siguiente manera: corto-largo-corto-largo; el último verso tiene un umbo de 5 sílabas que queda: corto-muy largo-largo-corto, lo cual trae un ritmo cambiante y una tensión musical cambiante. En suma, el ritmo del sijo se puede definir como una combinación de lo sutil y lo estático y lo dinámico: dentro del marco estático se percibe un movimiento sutil, lo dinámico; es decir, retoma el principio confuciano de armonía de dos fuerzas contrarias: yin (sílaba corta ) y yang (sílaba larga). Otro aspecto importante del sijo es la brevedad formal que obliga al poeta a escribir en tres versos sus emociones, lo cual indica la vida mesurada de un hombre confuciano. Finalmente, escribir un sijo significa guiarse por la armonía de la naturaleza que implica lo dinámico dentro de lo estático, y viceversa. En el sijo podemos encontrar aspectos determinantes y aún presentes de la sociedad coreana contemporánea.

Si les interesa el tema, les recomiendo la siguiente obra:

Hwang Tae Jun, María Isabel Filinch (trad.), “Aroma del Este: Antología de la poesía clásica coreana sijo”, México, D.F., El Colegio de México; Seúl, Corea: Korea Literature Translation Institute, 2005.